Fractura expuesta de CGT y nuevo paro

Política 23 de agosto de 2017 Por
Huecos. El orador Juan Carlos Schmid y el camionero Pablo Moyano, presencias destacadas en un palco al que le faltaron dirigentes de peso.
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La CGT expuso ayer una nueva fractura interna con un acto en la Plaza de Mayo, donde el sector que orienta Hugo Moyano alcanzó a lanzar otro plan de medidas de fuerza a resolver dentro de un mes con la eventual convocatoria al segundo paro general contra la administración de Mauricio Macri. Lo hizo el portuario Juan Carlos Schmid, referente de ese espacio y miembro del triunvirato de líderes de la central, al frente de un palco raleado de dirigentes fruto de la tensión interna que sólo promete crecer en los próximos días, tal como había anticipado este diario. 

Ante una plaza colmada de manifestantes de algunos gremios de CGT, adherentes a las dos CTA y miembros de organizaciones sociales pero lejos de anteriores convocatorias masivas-, Schmid anunció el llamado al Comité Central Confederal, una suerte de parlamento obrero, para el 25 de septiembre con el objetivo de resolver una huelga nacional así como reuniones plenarias de organizaciones del interior y contactos con legisladores "y todas las medidas que sea necesarias para defender el interés nacional y el de todos los trabajadores", destacó el portuario. 

El acto estuvo signado por la brevedad: su comienzo estaba previsto para las 15 y exactamente a esa hora terminó, como método para prevenir eventuales incidentes como los que empañaron la marcha callejera previa del 7 de marzo último. Para entonces ya se habían enfrentado dos grupos de camioneros por un lugar más cercano al palco. Mientras los organizadores daban cuenta de la participación de más de 200 mil personas, observadores externos y dirigentes de sectores disidentes la redujeron a 50 mil manifestantes. 

Más allá de los números la visión del palco fue la que desnudó la ruptura de hecho de la CGT: además de Schmid y de Pablo Moyano, hijo mayor y lugarteniente del camionero, el escenario reunió a una veintena de dirigentes del Consejo Directivo, mientras que una quincena se ausentó o bien eligió participar del acto junto a su respectiva columna gremial. Entre este último grupo destacaron uno de los triunviros, Héctor Daer, quien permaneció debajo del palco junto a los afiliados de Sanidad, al igual que los metalúrgicos Francisco Gutiérrez (secretario de Interior de la CGT) y Antonio Caló, el mercantil Armando Cavalieri y el albañil Gerardo Martínez. 

También fue ostensible la ausencia de los referentes del transporte Roberto Fernández (colectiveros, UTA) y Omar Maturano (ferroviarios, La Fraternidad), claves para garantizar la contundencia de un paro nacional. 

En el ajedrez interno el relanzamiento de un plan de lucha se perfila complicado para el sector más confrontativo. Además de Moyano se ubica en ese espacio el gastronómico Luis Barrionuevo con sus aliados y el bancario Sergio Palazzo, referente de la Corriente Federal. En cambio, son renuentes a avanzar en esa línea los "gordos" Daer y Cavalieri pero también la UOM y los "independientes" Gerardo Martínez y José Luis Lingeri, aunque los desplazamientos de funcionarios ligados a esos sectores (ver aparte) pueden torcer esas posiciones. Mientras que Fernández y Maturano también buscan acercarse al Gobierno antes que rivalizarle.


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