Eduardo Duhalde: "Cristina ya fue, está en el ocaso. El PJ necesita otra alternativa"

Política 20 de agosto de 2017 Por
El ex presidente dijo que buscará retomar las riendas del justicialismo. Advirtió que Macri está en "serios problemas" y calificó con 5 puntos a su gestión. "Le pongo la misma nota que le puso su papá pero lo vamos a ayudar con la gobernabilidad", aseguró
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Eduardo Duhalde se engrana.
—Macri está en serios problemas. Pero la solución no es Cristina. Cristina ya fue, está en el ocaso y su ciclo terminó —larga inclemente, mientras se ajusta el nudo de la corbata.

El ex presidente se parece a aquel personaje de "La Rosa Púrpura del Cairo" que traspasa la pantalla para involucrarse con los espectadores de la sala.

En el primer piso del San Juan Tennis Club todos reparan en el Duhalde de pelo cenizo como si segundos antes hubiera sido expulsado del video que lo mostraba sin canas y atribulado, en medio de la crisis del 2001

En aquellos verdaderos días de película, y no precisamente de ficción, nacía el Movimiento Productivo Argentino (MPA), un espacio de diálogo multipartidario con el que el bonaerense buscó capear el temporal.

Como entonces, y aprovechando la cena de celebración de los quince años del MPA, el ex mandatario dice que quiere ponerse el traje de piloto de tormentas con el propósito de encauzar al país, no sin antes hacer lo propio con el peronismo.

"Las cosas no andan bien, aunque digan lo contrario. Tenemos un Gobierno con muchos problemas. No hay que confundir ficción con realidad", asevera, en un parangón involuntario con la película de Woody Allen.

—Suena apocalíptico.
—Lo que digo es que tenemos que estar juntos con el actual Gobierno porque el año que viene puede haber muchas dificultades. Hay que ayudar con la gobernabilidad. Tenemos que crear una red democrática para quienes han ganado y están gobernando.

—Pero el Gobierno tuvo un espaldarazo en las PASO. 
—Es una buena elección pero no para tirar papelitos. A partir de octubre los partidos van a tener que reorganizarse y tratar de ayudar. Tanto el peronismo como el mismo radicalismo, que está un poco subsumido con el PRO. La verdad es que no hay alternativas visibles a este Gobierno y entonces hay que hacer un enorme esfuerzo para ayudar porque las cosas no están bien.

—¿No hay alternativas a Macri?
—Noooooo. Hoy no. Y si a Macri las cosa se le ponen mal tenemos que poner el hombro porque la situación es muy compleja. La gobernancia moderna no tiene nada que ver con la gobernancia de hace veinte o treinta años. Cada día es más compleja en lo global, en la regional y ni le digo en lo nacional. ¡Es una situación complejísima!

—El Gobierno asegura que la situación está mejorando.
—El Gobierno hace bien en no expresar lo malo. Tiene que expresar optimismo. Pero la verdad es que va a haber que ayudar mucho porque la situación es muy pero muy difícil.

Mesa Principal. De espaldas Eduard Camaño, Miguel Angel Pichetto, Alberto Pierri (semi tapado), Eduardo y Chiche Duhalde,  Graciela Fernández Meijide y Ricado Alfonsín
Mesa Principal. De espaldas Eduard Camaño, Miguel Angel Pichetto, Alberto Pierri (semi tapado), Eduardo y Chiche Duhalde,  Graciela Fernández Meijide y Ricado Alfonsín

Duhalde hace un pausa. Saluda a los comensales. Se distiende. En la mesa principal está su mujer, Chiche, y Graciela Fernández Meijide, encarnizadas rivales por la diputación bonaerense del 97. Se muestran como si fueran amigas de toda la vida.

Los radicales Ricardo Alfonsín y Facundo Suárez Lastra se entregan a los crepes de verdura. Y el empresario de medios, Alberto Pierri, intercambia unas palabras con Miguel Angel Pichetto. A su lado, Eduardo Camaño, esboza una sonrisa cuando el locutor lo presenta con el título de ex presidente.

Es, en definitiva, un cena de camaradería entre radicales y peronistas que supieron acompañar a Duhalde en tiempos aciagos. Desde Ricardo Jaunarena y Javier González Fraga, hasta Carlos Brown y Jorge Todesca, pasando por Reinaldo Vanossi y Carlos Ben.

Desde los parlantes, llegan también las salutaciones de los ausentes con aviso. Un listado que incluye a los ex minsitros Roberto Lavagna y Ricardo Gil Lavedra, al actual jefe de la cartera del Interior, Rogelio Frigerio, y hasta la mismísima vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti.

A la hora del plato principal —un souflé de papas con pollo, siempre acompañado de vino y gaseosas— ya todos se enganchan con las elecciones. Las que pasaron y las que se vienen. "Está todo muy difícil para el peronismo. Hay que reconstruirlo", confiesa Duhalde a este portal.

—¿La ve a Cristina Kirchner como una alternativa?
—Cristina hizo una elección natural en la provincia de Buenos Aires.

—¿Natural? ¿ Eso es bueno o malo?
—El "peronismo-pueblo", que es una frase de un gran maestro mío como Oscar Alende, piensa que Cristina es peronista. No los dirigentes sino el "peronismo-pueblo".

—¿Y no es peronista?
—Y ella nunca lo ha expresado. Nunca ha querido saber nada con eso. Y tiene todo el derecho de hacerlo. Pero el "peronismo-pueblo" cree que ella es peronista y la vota. Y en el conurbano el peronismo es muy fuerte y la vota.

—Y por lo que dice, a usted no le gustó que la voten.
—¡Cristina ya fue! ¡Cristina ya fue ¡Por supuesto que ya fue! Debe tener 14 puntos a nivel nacional, no más que eso.

—Pero el escrutinio final puede darla ganadora de la elección bonaerense ¿Eso le parece poco?
— Mire, va a terminar como terminan todos, en el Senado. Pero Cristina está en el ocaso. Todas las cosas empiezan y terminan. Y el tiempo de Cristina terminó. Ahora hay que pensar en el futuro.

—¿Y usted cómo se piensa en el futuro?
—A partir de octubre voy a estar trabajando para reconstruir el peronismo en la provincia de Buenos Aires primero. Voy a ser el presidente del PJ. Y para junio ya va a tener que estar reconstruido.

—Usted siempre se propone como "piloto de tormentas".
—Voy a ser el piloto de tormentas del partido. Es un compromiso que me he tomado. Es una misión y yo soy hombre de misiones. Goberné veinte años en función ejecutiva. Ya no lo voy a hacer más. Sólo me voy a ocupar del partido, con los gobernadores, para ser competitivo en las elecciones de 2019.

—¿A quién votó en las PASO?
—No voté. No tenía obligación de votar y además no tenía a quién votar.

—¿Reconsideraría esa postura para octubre?
—No sé. La verdad es que el justicialismo está en su peor momento. Tuve misiones difíciles. La más difícil fue en el 74, cuando fui intendente de Lomas. Fui segundo en la lista de concejales y a los cuatro meses ya era intendente: el primero renunció, al segundo lo echaron… tiros… muertes. Fue la época más difícil de mi vida. Desde entonces adquirí experiencia en momentos difíciles. Por eso creo que soy un buen consejero.

—¿Pero tiene al menos un candidato potencial para el 2019? 
—No se lo voy a decir.

—¿Massa? ¿Randazzo?
—Massa tiene buen equipo pero a él no sé si lo quieren. Ambos son buenos ejecutores pero no saben organizar un partido.

—¿Urtubey?
—Los gobernadores siempre son opción. Todos. Hasta De la Sota tiene condiciones pero medio que ahora desapareció. No sé, tengo muchos candidatos pero siempre depende de cómo le vaya al gobierno. Si al gobierno le va mal no hay alternativa que no sea el justicialismo. Y al Gobierno no le está yendo bien. Hay muchos puntos flojos.

—¿Cuál es el principal punto flojo de la gestión de Macri?
—El precio de los alimentos es un disparate y esto joroba de manera muy notoria a los sectores más desposeídos. Pero vamos a ayudar a los amigos que están gobernando.

—Alguna vez, optimista, le puso 11 puntos a Kirchner, cuando le pidieron que lo califique del 1 al 10. Eran tiempos en los que se llevaban bien ¿A Macri cuánto le pone?
—Cinco, el mismo puntaje que le puso el padre —dice pícaro y regresa a su silla.

Duhalde aprovecha entonces para recordar que el tiempo cura algunas heridas. No queda claro a qué se refiere. Pero el sorprendente abrazo que se prodigan en ese momento Eduardo Buzzi y Jorge "Acero" Cali parece confirmarlo. Desde la Mesa de Enlace y las filas de Guillermo Moreno, ambos fueron feroces contendientes durante el kirchnerismo.

Después de transitar el pasado por una pantalla gigante, y analizar el presente en cada una de las treinta mesas del salón, llega la hora de hablar del futuro. De eso se encarga Alfredo Atanasof, poco antes de que sirvan brownies con bochas de helado y frutos rojos.

"Me interesa el futuro ¿Y saben por qué? —pregunta el ex jefe de gabinete duhaldista para imprimirle a sus palabras una cuota de suspenso— Me interesa el futuro porque, parafraseando a Woody Allen, el futuro es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida", se despide. Y todos aplauden la ocurrencia.

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