Historias que inspiran: los efectos de la quimioterapia la impulsaron a emprender

Actualidad 12 de junio de 2018 Por
La vida puede cambiar en una tarde. Y eso fue lo que le pasó a Carmela Bustelo, de 21 años, un sábado de octubre del año pasado en el que estaba junto con amigas realizando la entrega final para concluir el cuarto año de Arquitectura. Ellas insistieron en que tenía que hacerse ver por esa tos seca que presentaba desde hacía seis meses.
Historias que inspiran: los efectos de la quimioterapia la impulsaron a emprender
Historias que inspiran: los efectos de la quimioterapia la impulsaron a emprender

Y si bien Carmela había consultado a un médico clínico y un neumonólogo que le habían diagnosticado una alergia y un broncoespasmo, ella decidió ir a la guardia del sanatorio Mater Dei, porque se sentía muy congestionada y quería descartar una sinusitis. “Fue la primera vez que me mandaron a hacer una placa. Dos radiografías, una tomografía, análisis de sangre y orina. Ahí fue que salió que tenía una masa”. Tras la biopsia, se confirmó que presentaba Linfoma de Hodgkin.

“Yo soy de Bahía Blanca, vivo sola en Buenos Aires y había ido también sola a la guardia. Cuando los estudios empezaron a dar mal, llamé a mi papá, que también vive acá.  Fue él que preguntó si esa masa se trataba de un tumor, y le dijeron que sí. Cuando escuché la palabra tumor se me paralizó el mundo, pero me di cuenta que no sabía nada de tumores. Quedé siete días internada después de la biopsia y me operé por primera vez en la vida. Me dije, bueno, es la que toca. Y traté de estar positiva, como siempre, de reírme. Los mismos médicos ya me decían que para llevar adelante el tratamiento, la actitud era muy importante”, dijo Carmela en diálogo con DocSalud.com. Y coherente con sus palabras, para entretenerse, verse linda y también ayudar a otras mujeres en su misma situación fue que creó Las Cholas, un emprendimiento de turbantes de diseño que pueden usarse cuando se pierde el cabello, pero también pueden ser llevados a todas aquellas que quieran un accesorio divertido.

“Lancé las Las Cholas en enero, cuando me corté el pelo bien cortito por segunda vez, tras haberse caído mucho. Yo siempre había tenido el cabello por la cadera y cuando me lo corté por los hombros por primera vez me hice una peluca, que es la que llevo hoy en día, aunque no me gustaba usarla sola, sentía que se me iba a correr. Al principio me ponía también pañuelos y turbantes que me prestó mi psicóloga, que había pasado por lo mismo cuatro años atrás. Pero las telas no eran muy divertidas”, señaló Carmela.

“Como había ido a Monte Hermoso con mis amigas, quería algo canchero para salir, para estar en la playa a la tarde. Así que con mi mamá fuimos a comprar unas telas y me mandé a hacer 10 turbantes para mí: de cuero, vinchas, con brillitos, con estampas de colores. Mis amigas se re coparon, me los empezaron a pedir prestados. Así que me dije: ¿Por qué no los empiezo a vender? Me distraigo yo y también puedo ayudar a alguien que esté en la misma”, agregó.

Fue entonces que le pidió a su mejor amiga que sacara fotos de los accesorios que tenía consigo y abrió un Instagram. Esa noche se acostó y a la mañana siguiente se encontró con una sorpresa: ya tenía cerca de 1.500 seguidores: su historia se había viralizado. Y si bien su emprendimiento comenzó en febrero, ya su cuenta tiene más de 12.000 adeptos.

“El nombre surgió porque mis amigas me dicen Chola y porque además soy bastante personaje, me río por todo, hago chistes, la idea es que todas seamos Cholas, y que el turbante no sea una marca registrada de la enfermedad, sino un accesorio más”, enfatizó.

Esta semana vuelve al tratamiento, porque tras realizarse estudios en mayo, el tumor seguía ahí. “Incluso está un poco más grande, entonces me preparo para quimioterapias más largas, de cinco días cada una y más tarde tengo que hacerme un autotrasplante de médula, así que estamos ahí, dándole para adelante, siguiendo todo lo que dice mi médica”, dice Carmela con un empuje que desafía cualquier situación.

Incluso comenta que sus próximos días serán muy movidos por el lanzamiento de su página web www.lascholas.com.ar, en la que se podrá realizar encargos en todo el país. El sitio se suma a su instagram @lascholas__ y a los showrooms que realiza en Buenos Aires y Bahía Blanca. Y espera que su emprendimiento sea permanente. “Por más que quiera terminar la carrera de Arquitectura, hoy no es que te recibís y tenés que salir a trabajar a un estudio full time. Ambos proyectos están relacionados con el diseño, así que quiero crecer con los turbantes”, dice entusiasmada.

Una señal, una misión

En 2015, mucho antes del diagnóstico, Carmela decidió tatuarse. La frase elegida, fue “God makes no mistakes”, frase que en castellano significa “Dios no comete errores”. Y, lejos de las casualidades, lo toma como una señal. “Yo soy creyente, y a Dios se lo puede llamar de la manera que se quiera, fuerza, universo. Pero creo que hay algo superior que maneja todo y que tiene planeado para nosotros una misión en la vida. Espero que la mía tenga que ver con todo esto”, dice.

¿Cual es el todo de Carmela? Tal vez dar ánimos y ayudar al disfrute frente a la adversidad.  Cuando es consultada sobre qué le diría a otras mujeres en la misma situación, Carmela responde: “Que se apoyen mucho en la familia, en los amigos, en los afectos, que dentro del garrón que es esta enfermedad traten de pasarla bien. Porque seguís estando viva, esta sigue  siendo tu vida”.

“Comete algo rico, salí a pasear, hacé programas divertidos, mírate una peli, date un baño de inmersión. Disfrutá de las pequeñas cosas, y obviamente, siempre acompañada de los afectos”, dice y se anima a recordarles a las mujeres que la belleza está en el interior. “Yo siempre fui muy coqueta, de vestirme, de peinarme, maquillarme, pero estoy segura de que la belleza pasa por otro lado. Y que cuando estás bien en tu interior, eso se refleja afuera”, concluye con una voz que parece sonreír.

Te puede interesar