Con el impulso de las pocas "choferas" del país, surgen políticas inclusivas en el transporte

choferas
choferas

La mujeres que quieran conducir ómnibus en el país van
a estar eximidas de pagar el registro profesional y las empresas que las
contraten tendrán beneficios, una decisión estatal impulsada por quienes ya
son conductoras y artífices de cambios en un sector masculinizado y aún
reticente para las trabajadoras del volante.

La semana pasada se anunció la puesta en marcha del Registro de Mujeres
Aspirantes a choferes de colectivo en todo el país, el pago por parte del
Estado de la licencia LINTI (Licencia Nacional de Transporte
Interjurisdiccional) para las trabajadoras del sector, y la creación de la
Red de Empresas del Transporte Automotor por la Igualdad.

"Hay dos líneas de inclusión laboral: por un lado, el Estado pagará parte
del salario que una empresa pague a las choferes por 6 meses, y en el Norte
Grande, trabajamos con el anuncio presidencial de la reducción de cargas
patronales del 80% para quienes tomen mujeres y disidencias", contó a
Télam, Pamela Ares, subsecretaria de Políticas de Inclusión del Mundo
Laboral del Ministerio de Trabajo.

Todas las medidas están contempladas en el Programa para la Promoción e
Inclusión de Mujeres en la actividad del Transporte Automotor.

Esta decisión política "es muy positiva" para Mirtha Sisnero, la primera en
acudir a la justicia en 2008 reclamando su derecho a ser chofer, y pese a
haber logrado un fallo favorable de la Corte Suprema en 2014 que reconoció
que era discriminada, aún sigue sin poder conducir.

Ella trabaja en la Sociedad Anónima Estatal del Transporte Automotor de
Salta (Saeta), en la empresa Tadelva, donde es inspectora.
"Sigo con la esperanza de que la empresa me diga sí y pueda conducir un
colectivo", dijo a Télam.
A casi 7 años del fallo judicial favorable, ella sigue sin poder ejercer su
derecho.

Otra es la realidad de Erica Borda, que maneja colectivos desde 1999, que
en 2014 presentó, con el patrocinio de la Defensoría General de la Nación,
un amparo colectivo por discriminación contra las mujeres que pretendían
trabajar como choferes en el transporte público de pasajeros.
Obtuvo sentencia favorable y se creó el Registro de Mujeres Aspirantes a
Choferes de Colectivo (Remacc) que sólo incluye a aspirantes del Área
Metropolitana Buenos Aires (AMBA).

También el fallo del juez Raúl Ojeda, del Juzgado Nacional del Trabajo nº
50, dispuso que por lo menos el 30% del plantel de choferes de las empresas
de colectivos demandadas por Borda, debería estar ocupado por mujeres.
"Pero yo quería más", contó Borda a Télam, y por eso "comencé a mandar
mails a todas las áreas de Género y Diversidades de ministerios. Y me
escucharon".

Ella pidió ayuda para pagar el LINTI on que se visibilice y se tomen
medidas por las desigualdades que aún persisten en el sector.

"Yo tengo trabajo -es chofer de la linea 130- pero otras chicas la están
pasando mal. Pagar el LINTI es muy difícil para una persona sin trabajo,
sobre todo para mujeres en situaciones vulnerables, precarizadas, que
también hacen el trabajo de sus casas. Para ellas es muy difícil juntar 32
mil pesos para un registro que te habilita para conducir pero no para
manejar un colectivo. El varón tiene su registro y tiene cien puertas para
golpear pidiendo trabajo", resumió.

Ahora el pago del LINTI para las choferes estará a cargo del Estado.
El anunció se hizo el martes, Borda estuvo en el acto que vivió "con
emoción" y reconoció que le lleva tiempo darse cuenta de cómo impactan su
decisiones en sus pares.

En la empresa donde trabaja son 8 las choferes, y en la línea 78, son 14, y
en la 169, hay 3. 
Estas líneas pertenecen a empresas comprendidas en el amparo que Erica ganó
en la justicia.

Es decir, son algunas empresas de AMBA, por eso es importante la decisión
política de extender las acciones de igualdad en el sector a todo el país,
donde hay iniciativas en ese sentido que aún son la excepción.
Tal el caso de Tierra del Fuego, donde hay choferas en líneas urbanas desde
2017.

Las primeras comenzaron a trabajar en Ushuaia Integral Sociedad del Estado"
(UISE) la empresa municipal.

"Al comienzo fue toda una novedad, pero nuestros compañeros nos tratan como
pares y nos han aceptado muy bien, igual que los usuarios", contó a Télam,
Sandra Aravena, una de las primeras conductoras de la provincia.
Y siguen las capacitaciones para seguir incluyendo mujeres, de parte de las
empresas y también con el apoyo de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y
del Automóvil Club.

Lo mismo en Salta, donde la Fundación Entre Mujeres -que acompañó en su
reclamo a Mirtha Sisnero- junto a la Fundación Avon iniciarán esta semana
un curso virtual de Empoderamiento e Igualdad de Género a Mujeres
Trabajadoras de Empresas de Transporte de Pasajeros de la provincia.
Otro punto igualitario en el transporte se enciende en La Rioja.

Allí, la única empresa de transporte urbano de pasajeros, la estatal
provincial Rioja Bus, incorporó 30 mujeres, incluyendo a una mujer trans,
informó a Telam, Miguel Flores, titular de la compañía.
Erica Borda sigue pensando acciones pero "no quiero ser una pesada, me di
cuenta que entre ministerios articulan, me escuchan, así que voy de a
poco", reconoció.

No lo hace sola: "Por favor, nombrá a Natasha, Paola, Romilda y Daniela,
con ellas nos estamos organizando, son chicas que están sin trabajo.
Tenemos redes sociales que se llaman Mujeres por el cupo femenino en el
transporte", concluyó Erica.

La charla fue nocturna, luego de que terminó su recorrido con el colectivo.
Se nota que le apasiona manejar, pasión que comparte con su marido y sus
dos hijos. Las hijas son enfermeras, profesión que ella también ejerció en
el lapso que no le dejaron conducir un colectivo. 

Te puede interesar